Escribe: Mario Rivera
Cual novia contando las fechas, la morada del presidente Norteamericano aguarda nerviosa a su siguiente inquilino. Dos períodos con Barack parecen haber pasado volando, sin sobresaltos. Y cuando la novia empezaba a acostumbrarse, es momento de despedir a otro inquilino, y recibir al nuevo. Aparecen candidatos de todas las índoles, desde un multimillonario neoyorquino, hasta una inquilina del pasado que pugna por volver. El proceso ya inició y como es evidente...
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| Hogar, dulce hogar (?) |
...la Casa está nerviosa.
