miércoles, 16 de diciembre de 2015

SIRIA: De Guerra Civil a Crisis de Refugiados

Autor: Maria Claudia Rossi

Hoy la gente no solo muere de violencia, hambre y enfermedad; sino también, en su intento de exiliarse o desplazarse de un lugar a otro, sobre todo en la región del Medio Oriente. “En lo que va del 2015, de las 4 mil 790 personas que murieron en todo el mundo mientras intentaban llegar de manera irregular a otros países, 3 mil 455 fallecieron en el Mediterráneo. Esa frontera es, en la actualidad, la más peligrosa del planeta”.[1] (Y no,  México – EEUU o Corea del Sur- Corea del Norte, como se pensaba)

Por si esto no fuera suficiente, en el 2014 el número de refugiados a nivel mundial alcanzó una cifra que duplica el total de la población peruana, 60 millones de personas. Siria, Afganistán, Eritrea, Somalia e Iraq son los países de los que emerge el mayor número de refugiados, ya sea por conflictos internos, violencia, inseguridad o gobiernos represivos. De estos, Siria ocupa el primer lugar con aproximadamente 4 millones de refugiados, de los cuales cerca de la mitad son menores de edad.[2] La comunidad internacional está al tanto de la situación, pero los esfuerzos para solucionar el problema van en direcciones opuestas sin poder alcanzar, aún, un objetivo palpable.

El que Siria se ubique en el puesto número 1 no es mera coincidencia, sino que se explica por el conflicto interno actualmente existente, la Guerra Civil en Siria.

La historia del conflicto Sirio nace con la Primavera Árabe, momento en el que pueblos de Medio Oriente como Egipto, Túnez y Libia se rebelan frente a gobiernos autoritarios. El régimen autoritario de Bashar al Asad no parece ser la excepción, está en el poder de Siria desde 1971, restringiendo la libertad de expresión y cerrando la economía. La represión continúa mientras las protestas se multiplican, la posibilidad de una resolución pacífica parece haberse eliminado y la guerra entre rebeldes y el gobierno va cobrando vidas desde el inicio del conflicto, en marzo del 2011. Este enfrentamiento que nace en el intento de acabar con la dictadura no parece haber logrado mucho más que acabar con vidas, permitiendo que nos preguntemos si efectivamente el remedio es mejor que la enfermedad (?).

Aunque los principales grupos rebeldes han firmado una alianza, puede que la lucha por el poder, en caso se derroque a Bashar al Asad, lleve a una nueva guerra civil o a una partición del país, como ocurrió en Libia tras el derrocamiento de Muammar Gaddafi. Por ello, aún no se ve una decisión internacional con claridad; Rusia y China bloquean cualquier sanción hacia Asad, mientras EEUU “decide cuidarse de tratar de resolver las crisis del mundo.” [3] (?) Lo que nadie contradice es que estamos frente a una población dividida con una economía completamente destruida.

Sin embargo, como se ha mencionado previamente, a partir de esta desastrosa situación aparece una nueva crisis, la Crisis de Refugiados. Con este nuevo contexto, parece evidente que ya no estamos más frente a otra cuestión humanitaria que podemos seguir pateando. Estamos frente a una emergencia humanitaria, donde los mecanismos normales para un funcionamiento adecuado de la sociedad han dejado de funcionar.
El 95% del total de refugiados Sirios se encuentra en los países fronterizos de Jordania, Líbano y Turquía. [4] Esto no solo ocurre por una cuestión geográfica, sino porque los países de la Unión Europa no parecen tener una reacción unánime y positiva frente al llamado de urgencia que pide la coyuntura internacional. A primera instancia podríamos pensar que es un tema de solidaridad, una cuestión de ética, que es evidente el compromiso que tenemos de ayudar a los refugiados. Sin embargo, después de investigar y leer unos comentarios en Facebook (?) como el de la imagen presentada abajo, me di cuenta de que el problema ameritaba un análisis más complejo.

Si un país no cuenta con un plan apropiado para la recolocación y provisión de ayuda hacia los refugiados, la inserción de los mismos dentro de la sociedad no será del todo óptima. Esto puede tener un efecto negativo en el desarrollo de la economía del país; y de ahí que países como Dinamarca, República Checa y Hungría tengan políticas más cerradas con respecto a este tema. El gasto fiscal de los países que reciben refugiados se ve incrementado sin obtenerse un beneficio directo para los nacionalistas, muchos ven esto como una potencial amenaza para su país. Sin embargo, la respuesta de la Comisión de la Unión Europea ha sido positiva buscando que los países miembros aumenten su presupuesto destinado a la ayuda internacional.

Es evidente la vinculación entre la Guerra Civil Siria y la Crisis de Refugiados a la que el mundo se enfrenta en la actualidad, frente a esto, tanto la protección de los refugiados como la de los países que los alojan parece ser el equilibrio que se debe buscar alcanzar. Sin embargo, llegar a un acuerdo sobre los medios para lograr a este objetivo no es una tarea de una sola persona, un solo partido, o un solo país; tampoco es una tarea de una sola región como la Unión Europea o de la Liga Árabe. Es una tarea de todos y cada uno de nosotros, donde la comunidad internacional en su conjunto tiene un rol importante que jugar.


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[1] http://www.vtv.gob.ve/articulos/2015/11/12/cifra-de-muertes-de-refugiados-en-el-mediterraneo-ya-supera-la-de-todo-2014-9232.html
[2] http://www.unhcr.org/559d67d46.html
[3] http://cnnespanol.cnn.com/2014/08/14/por-que-estados-unidos-interviene-militarmente-en-iraq-y-no-en-siria/
[4] https://www.es.amnesty.org/paises/siria/crisis-de-refugiados/


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