miércoles, 4 de febrero de 2015

Más sobre el tiempo

Escribe: Diana Vásquez

Hace un tiempo me di cuenta de que tenía una pequeña obsesión con el tiempo y con cómo muchas veces nos olvidamos de lo importante que es. En estos tiempos modernos, nos hemos acostumbrado a que todo sea rápido, cada día tanto el Internet como los trenes van más rápido. ¿Y qué hacemos con todos los minutos que ahorramos? Pues, claramente eso depende de las preferencias de cada individuo o, en su defecto, de sus “deberes naturales” (la roca de ser roca y el agua de desplazarse sobre cualquier superficie plana con algo de pendiente). Mi punto es que absolutamente nada se salva del tiempo y, curiosamente, parece que los seres humanos somos de los pocos seres vivos capaces de optimizarlo. De hecho, me encantaría alguna vez poder profundizar en por qué tratamos de ir cada vez más rápido, pero creo que eso requeriría un estudio interdisciplinario que (aún) no puedo realizar.

"El tiempo es el mejor autor, siempre encuentra el final perfecto" - Charles Chaplin

Algo que me resulta fascinante es cómo los seres humanos interactuamos con el tiempo, pero no como sociedad, sino a nivel individual. Es decir, dependiendo de nuestro estado de ánimo y del contexto, lo percibimos de formas distintas, dejamos que nos afecte de tantas maneras como emociones podamos sentir. Cada segundo de nuestra vida tiene un significado distinto que está estrictamente relacionado con el contexto en el cual este nazca, viva y muera; y nos conecta con el resto del universo.

Por ejemplo, mucha gente dice que el tiempo cura las heridas, por supuesto, ningún dicho popular se debe tomar al pie de la letra, así que tal vez podamos examinarlo un poco más. El poder curativo del tiempo radica en que es la única herramienta que tenemos los seres humanos (que queremos seguir viviendo) para olvidar y para superar, porque hay cosas que no se olvidan ni se superan instantáneamente. Por otro lado, también nos regala nuevas experiencias, nos da lo que se requiere para cultivar amistades y, sobre todo, para reflexionar sobre lo que estamos haciendo con nuestras vidas.

Es más, creo que lo que se puede resumir como nuestra vida no es más que la forma en la cual pasamos el tiempo que tenemos para existir en la Tierra (salvo que seas un astronauta, en ese caso, también fuera de ella). ¿Nunca se han preguntado qué rayos están haciendo con su vida? verdaderamente creo que es una lástima que a veces no nos tomemos en serio el paso del tiempo. Pero, por ahora, solo podemos verlo de forma lineal. Sin embargo, como en muchas historias, está en nuestro poder volver al pasado (aunque sea unos segundos) y aprender de lo que sea que hayamos vivido para tener una guía sobre nuestro presente y futuro. Darle la vuelta al tiempo no es tan difícil, solo no seamos literales y ya.

"Nuestra vida no es más que la forma en la cual pasamos el tiempo que tenemos para existir"

Antes de terminar, aparte de compartir con ustedes un poco de mis ideas, quería decirles que si les interesa pueden leer un cuento que a mí me generó una placentera explosión de neurotransmisores: El jardín de los senderos que se bifurcan, de J.L. Borges (gracias Miss Irene por ponerlo en mi camino). Y quería invitarlos a que escuchen una vez más y desde otra perspectiva un clásico del rock peruano, Fin del tiempo, de Amén. ¿Alguna vez se preguntaron por qué esa canción se llama así?




*Link para el hipervínculo de Fin del tiempo :) https://www.youtube.com/watch?v=d5Eil7n5nK0

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