lunes, 8 de diciembre de 2014

El regalo prometido: la guía económica navideña

Escribe: Verónica Díaz


Llega la Navidad y para muchos es un dolor de cabeza pensar en qué regalarle a sus seres queridos. Lo sé… muchos estarán pensando que Navidad no es sinónimo de regalos, pero, sinceramente, Papa Noel y Coca Cola ya nos enyucaron con esta tradición “navideña” y largas colas en el Jockey Plaza. Sin embargo, no soy una “hater”. Por ejemplo, de las tradiciones que más me gustan en épocas de fiestas, una de mis favoritas es poder hablar con mi mamá cuando estamos horas en la cola de la caja de una tienda o buscando estacionamiento, todo por pasar un poco de tiempo de calidad con la familia.  


A fin de año, está claro que uno de los factores que afecta el crecimiento del consumo privado es la época de fiestas. Y si bien es un tiempo lleno de ingresos para diferentes sectores de la economía y otros efectos macroeconómicos positivos, al mismo tiempo, está lleno de ineficiencias económicas que pueden ser analizados a través de la microeconomía.

Si fuiste víctima del “regálame lo que quieras” probablemente estás enfrentando un problema de expectativas racionales. Lo pongo de esta manera: basado en el hecho que debes conocer un montón a tu enamorada y has prestado atención a cada detalle de las cosas que le gustan, como se viste y demás (información disponible y experiencias pasadas), ella espera que seas capaz de predecir qué es lo que quiere. Y sí… debería ser bastante simple si prestaste atención a TODO lo que te dijo siempre #nopressure. Es decir, si tuvieras toda la información, tus expectativas deberían ser equivalentes a lo que  ella quiere que le regales o, generalizando, lo que cualquier ser querido quisiera que le regales, pero, la verdad es que nos encanta que nos adivinen las cosas. Así que si eres de las personas que afirman que siempre dicen lo que quieren, es un engaño, porque en el fondo, ya seas hombre o mujer, siempre nos gusta que nos sorprendan un poco. Entonces, si una vez más le regalaste a tu mamá toallas navideñas y no acertaste con el regalo ideal, sí, lamento decirte que eres el causante de pérdida de eficiencia social (PES) en nuestra economía.


Stephen Dubner, de la Universidad de Chicago, nos plantea la siguiente situación: si te regalan una vela navideña que le costó a tu tía unos 30 dólares, pero tu máxima disposición a pagar por ella era de $2 dólares #cruel, eso significa que se ha generado una PES de $28 dólares. Dado que los compradores de regalos no son los consumidores finales se lleva a que se generen ineficiencias, es por esto que algunos prefieren dar dinero por temor a no acertar una vez más… Joel Waldfogel de la Universidad de Minnesotta presentó en el 2009 su libro “Scroogeconomics: Why You Shouldn’t Buy Presents for the Holidays” basado en encuestas hechas a estudiantes de pregrado de la Universidad de Yale[1], cuyo resultado fue que los regalos navideños destruyen entre 10 por ciento y un tercio del valor de los mismos por una diferencia entre la máxima disposición a pagar y el precio real del producto. Otro hallazgo es que los regalos hechos por seres queridos y familiares son los más ineficiente #hater.

Pero no se desalienten, definitivamente considero que es una manera bastante fría de verlo, porque así como explica Avner Ben-Ner, crítico de “Scroogeconomics” y también de la Universidad de Minnesota, el acto de regalar es una práctica de reciprocidad y confianza y también lleno de asimetría de información. Es difícil poder tener toda la información necesaria y disponible para poder acertar en qué es lo que el otro espera, por lo tanto que tu enamorada espere que te rijas por expectativas racionales es bastante irracional… Lo más fácil es que la otra parte revele la información, ¿cómo?, simplemente preguntando que es lo que le gustaría. Muchos responderán “no te preocupes” y será una causa perdida, pero al menos intentaste #sorrynotsorry. Así que en estos casos sólo nos queda seguir adivinando, o preguntar a amigos y familiares para que esta Navidad por fin la hagas linda.

La PES desaparece cuando una transacción se lleva a cabo a la perfección, es decir cuando tenemos toda la información disponible, y como se mencionó, al momento de regalar se parte del hecho que el consumidor final no es el comprador. Sin embargo, a veces ni hasta nosotros mismos sabemos que queremos, así que probablemente tu enamorada también sea culpable de muchas ineficiencias económicas por su cuenta y al no darte una ayuda sólo lo hace que todo sea peor.

Una forma de resolver el problema de las ineficiencias en los mercados con información asimétrica es teniendo un planificador central: Papa Noel. Básicamente si cada uno le escribiera una carta a Papa Noel y el nos entregara lo que le pedimos, entonces las ineficiencias en la navidad desaparecerían. En conclusión, no solo los niños necesitan a Papa Noel, también los grandes lo necesitamos para resolver las ineficiencias navideñas.  

Entre los temas dentro de “Economics of Christmas” encontramos el estudio del inicio de las compras por fiestas que lo marca Black Friday en Estados Unidos o “El Buen Fin” en México. También tenemos el cálculo del “Christmas Price Index” [2], el cual mide los precios de los bienes cantados en el villancico “Los doce días de Navidad”. Y sí, este artículo puede estar presentando un poco de “First world problems”, pero mi mejor recomendación es que disfruten y se rían tratando de adivinar que pueden regalar, pasarla con la familia y disfrutar de las vacaciones. ¡Felices Fiestas!




[1]http://graphics8.nytimes.com/images/blogs/freakonomics/pdf/WaldfogelDeadweightLossXmas.pdf
[2] https://www.pncchristmaspriceindex.com/


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