miércoles, 11 de marzo de 2015

Conquista mundial: ¿aguantas en el ring?

Escribe: Mario Rivera

No he encontrado mejor frase que resuma la relación entre los países que la siguiente: “El sistema internacional es como un ring de lucha”. Con esto no quiero decir que los países son agresivos enmascarados que buscan la más mínima oportunidad para derribar al otro. Los fanáticos de la WWE me entenderán con el siguiente ejemplo: ¿qué sucede cuando “The Great Khali” (luchador con más de dos metros de estatura) entra al ring en un Royal Rumble (evento de 30 luchadores donde solo gana el último de pie)? Siempre es un momento especial, los luchadores se miran unos a otros y piensan: si quedo solo contra este monstruo no tendré oportunidad, mejor nos unimos todos y lo vencemos primero. Es así como funcionan las luchas, es así como funcionan las relaciones internacionales.

¿619? No chance

Los académicos lo llaman “balance de poder”, un sistema que provoca la unión de países para hacer frente a una amenaza de hegemonía mundial. Es decir, si existe un Estado poderoso que quiere conquistar el mundo (o el ring de boxeo), Estados menos poderosos se unirán para hacerle frente. ¿En verdad funciona? La respuesta es sí, y lo hemos visto a lo largo de toda la historia, desde Napoleón, pasando por Hitler, e incluso ahora.


¿Cómo van los puntajes en cuanto a intentos de dominio mundial? La lista la encabezan dos potencias europeas, Alemania y Francia con dos intentos cada una. Les sigue España con uno, y un intento más discutido por los académicos, pero de igual importancia, es el de la URSS con un punto también. 

The Great Khali del siglo XIX (?)
Me explayaré en un intento de conquista mundial para conseguir más claridad en el tema. Veamos a Napoleón, definitivamente no fue The Great Khali del siglo XIX, era bajito como él solo, pero fue un gran estratega militar y logró conquistar casi toda Europa. Todo iba muy bien para el emperador francés, hasta que empezó a demostrar que sus intereses no eran limitados. Primero, atacó a España (siendo este un estado bajo su total influencia). Segundo, estableció un bloqueo comercial a Gran Bretaña. Tercero, invadió Rusia con un enorme ejército y no logró conquistarla. Cuarto, rechazó un armisticio con Austria-Hungría sobre la delimitación de fronteras. El afán del jefecito era claro, conquistar todo territorio habido y por haber. Los demás países al percatarse que no se detendría por nada, unieron fuerzas, derrotaron a una de las potencias más grandes en la historia de Europa, y pusieron fin al tercer intento de hegemonía global (el último francés).

Esta bien, la historia lo refleja. No obstante, ¿es algo que se mantiene hasta la actualidad? La respuesta es nuevamente sí. La pregunta inmediata podría ser la siguiente: ¿por qué no vemos a países aliándose contra el más poderoso continuamente? Se requiere una respuesta más elaborada para esa pregunta, y esta se basa en gran medida en los cambios en el sistema internacional. 

Imagínense un ring, pero donde nadie está obligado a pelear. Hay 30 atletas, y existen 5 personas evidentemente más fuertes y más altas. La posibilidad de que alguna haga un movimiento indebido y quiera ser el único en el ring es mayor ¿cierto? Bueno eso sucedía antes, tenías a Alemania, Francia, España, Austria-Hungría, Rusia, después EE.UU., que sin lugar a duda eran polos importantes de poder. El sistema era multipolar y mucho más inestable. Hoy en día tenemos un solo luchador que resalta sobre los demás, EE.UU. es “The Great Khali” del sistema unipolar actual. Este país ha sido muy cuidadoso en no ser visto como una amenaza por el resto del mundo, y es por esta razón que el ring sigue, en términos generales, tranquilo. 

Operación Dragón
No obstante, esta unipolaridad podría tambalearse. Los norteamericanos ven de reojo a un luchador antes chiquito, de ojos rasgados, y con un dragón rojo en el pecho. Si señores, hablo de China. El gigante asiático ha tenido un crecimiento vertiginoso durante los últimos años. Aun no llega al nivel de EE.UU., y si bien no crecerá a dos dígitos como antes, su influencia a nivel mundial crece más y más. El ring podría convertirse en un espacio para dos en algunas décadas. 

Cabe resaltar, que esto último no significa un conflicto. Siempre que ninguno amenace con una conquista mundial, lo más probable es que sigamos gozando de esa tranquilidad dentro del ring. ¿Por qué? Bueno, la historia lo ha demostrado. Conquistar al mundo ha sido el deseo de muchos, pero siempre han sucumbido ante la siguiente pregunta: ¿Te balanceo o no? La historia firma el balance de poder, y el futuro parece sostenerse sobre esto. ¡Atangana!


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